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miércoles, 3 de julio de 2013

Salud Mental y educación

             Hoy día, las personas constantemente nos preocupamos por la salud y el bienestar de nuestro cuerpo; ya sea realizando ejercicio, comiendo saludable, tomando mucha agua diariamente, entre muchas otros buenos hábitos en pro de la salud corporal. Nos enseñan desde la escuela la importancia de la alimentación saludable y el ejercicio, los hábitos de higiene personal, entre otros. Pero,  ¿qué hay de la salud de nuestra mente? ¿Es suficiente el sentirnos bien físicamente o necesitamos estar bien en el área de nuestra mente? Con respecto a la salud mental Guinsberg (En MacDonald, (2004) menciona que “… la salud mental es un asunto de tipo transdisciplinario, que expresaría “la síntesis más alta de todos los factores que actúan en y sobre el ser humano”.”  Con esta cita, nos damos cuenta cómo todo lo que rodea al ser humano lo afecta ya sea de manera negativa o positiva. La salud mental es una integración de muchos factores como los económicos, físicos, social, entre muchos otros que afectan de manera positiva o negativa la condición cognitiva, la conductual y los sentimientos del hombre y la mujer.
Por supuesto, es de importancia la salud física y de igual manera la salud mental. Día a día nos encontramos rodeados por una sociedad que pasa muy ocupada en asuntos como lo es el trabajo, en donde se invierte gran cantidad tiempo bajo la presión de las labores, en donde las personas se estresan, y se enferman mentalmente de distintas maneras. Es por esto que debemos prestarle vasta atención al estado de nuestras emociones, tanto a las áreas de lo psicológico, lo social y lo biológico que no se vean afectados por diversos factores negativos o circunstancias de esta misma índole. Debemos ser conscientes que en algún momento dado de la vida nos vamos a enfrentar a diferentes situaciones que pueden afectar la buena salud mental, pero lo que debemos realizar ante tales circunstancias es aplicar buenas técnicas para controlarlas o adaptarnos a ellas y de esta manera reducir el efecto negativo sobre nosotros y los demás. 
En cuanto al manejo de los diferentes factores para el bienestar de la salud mental, desde que las personas empiezan su educación los profesores y maestros somos además de la familia responsables por un lado de enseñarles a nuestros alumnos diferentes técnicas que los ayuden a controlar todo lo negativo que los haga estar con enfermedad mental. Por supuesto, en educador debe tener la capacidad para identificar cuando una situación que afecta a la persona de manera negativa se pasa de lo normal, para ello hay cierta sintomatología que contribuye a la identificación de una persona que viene siendo afectada en el área de su mente. En una situación que presente un escolar, se puede notar en el resultado de las malas calificaciones, en un estudiante que no quiera por ningún medio asistir a la institución educativa, ni salir de su casa, en casos donde la persona se torne muy violenta, los educadores tenemos el deber de investigar e informar a los padres y profesionales en las áreas el caso que se presenta para buscar posibles soluciones a lo que ocurre.
Por un lado, los educadores debemos encaminar a los estudiantes al conocimiento de las diferentes técnicas ya sea de relajación, por mencionar un ejemplo como una de las salidas ante posibles factores que afecten la salud mental de nuestros alumnos. Esto ya que muchas veces los estudiantes se encuentran sometidos a estrés como cuando inician los periodos de pruebas. Es normal que los educandos reaccionen de forma negativa ante tales circunstancias, es por esto que los y las profesoras incluso momentos antes de realizar una prueba, pueden llevar a cabo una técnica de relajación para que así el nivel de estrés en los estudiantes disminuya. Una de las técnicas puede ser la aroma terapia, en donde se colocan en el aula esencias, música instrumental, e incluso el educador puede leer una historia que describa muchos detalles de los cuales los estudiantes apliquen su imaginación y los lleve a otra dimensión; esto relaja la mente y ayuda a los alumnos a estar más presentes y enfocados en su entorno. Con respecto a este tema, Mézerville, (2004), menciona que “la meditación, la contemplación de la naturaleza, la apreciación de las artes, o, en el caso de las personas creyentes, la oración etc., contribuyen bastante a la respuesta corporal de la relajación…el logro de este estado físico, se hace que el cuerpo contrarreste los cambios químicos que acompañan a la reacción de estrés de combate o huída…”
El educador debe de cumplir por otra parte, una función de esa persona de apoyo a los estudiantes cuando se enfrentan a distintas circunstancias que los pueden afectar mentalmente. Este tipo de personas son claves en sacar adelante a otro individuo ya que motiva, alienta a seguir adelante. De acuerdo con Walsh (2004), en un estudio realizado encontraron que “… la mayor influencia positiva es una relación estrecha de afecto con un adulto significativo que crea en ellos y con el cual ellos puedan identificarse, que los defienda y de quien puedan recibir señales de aliento para superar sus penurias.” Es por esto que es importante llevar una buena relación con los estudiantes de manera tal que si están pasando por una circunstancia difícil, éste sea capaz de notarlo y poner cartas en el asunto
Como educadores, a los estudiantes también les podemos hablar y enseñar directamente de temas como lo es la resilencia ya sea familiar o individual en donde les explicamos que el ser humano, por su naturaleza, vive en un mundo en el que su propia vida involucra gran cantidad de cambios, circunstancias difíciles y muchas veces etapas de crisis. Estas situaciones son parte de la vida cotidiana y de las cuales ninguna persona está exenta debido al simple hecho de que nadie es perfecto o que nadie tiene una vida perfecta. Es aquí donde cabe la importancia del poder que tenemos  ya sea como individuos o sociedad de afrontar tales circunstancias e ir un paso más allá, superándolas. Esto es lo que podemos definir como Resiliencia Familiar.  Según Gómez & Kotliarenco (2010), se entiende la resiliencia familiar como “el conjunto de procesos de reorganización de significados y comportamientos que activa una familia sometida a estrés para recuperar y mantener niveles óptimos de funcionamiento y bienestar, equilibrando sus recursos y necesidades familiares”. Con respecto a esto, podemos conocer cientos de historias y cada una con su manera particular de salir adelante ante momentos difíciles.  Es importante mencionar en este punto que los factores protectores que posea una familia o individuo ayudan a que se reduzcan los resultados negativos y por ende que le sea a la familia más fácil el hecho de afrentar las circunstancias. Por ejemplo, si en una familia, los integrantes se reúnen, se recrean, pasan comunicados, estas actividades son factores de protección que los resguarda ante la adversidad. Por otra parte, cuando una familia se encuentra bajo situaciones de estrés y las mismas no pueden ser superadas, ya que son familias multiproblemáticas (en donde hay drogas, no hay comunicación entre sí, etc) es porque estos factores de riesgo hacen que conduzcan a la familia a resultados negativos, de hasta desintegración. De acuerdo con los autores mencionados anteriormente, “los factores de riesgo son variables que aumentan la probabilidad de un resultado disfuncional o patológico en un individuo o grupo”. Es por esto que ante situaciones de adversidad los integrantes de equis núcleo familiar deben optar por ideas de optimismo y ganas de seguir adelante.
En general, el educador debe de crear esa relación estrecha con los estudiantes de manera que ellos tengan la confianza suficiente de hablar en el momento que presenten una circunstancia que los esté afectando negativamente, y como deber del educador ante tales situaciones es en casos que son fuera de lo común buscar ayuda profesional e informar a los padres o si es una situación que se puede manejar, buscar las posibles soluciones. De igual manera, el educador debe de funcionar como promotor de la salud mental y por lo tanto enseñarle a sus alumnos acerca de diferentes temas concernientes a la misma es de gran importancia.


Bibliografía:
Gómez, E & Kotliarenco,M. (2010) Resilencia Familiar: un enfoque de investigación e intervención con familias multiproblemáticas. Revista de Psicología. Vol 19 (2). Pp 103-132. Recuperado el 15 de mayo del 2013, de http://www.tecnovet.uchile.cl/index.php/RDP/article/viewFile/17112/17840

McDonald, J. (2004) Salud mental y violencia intrafamiliar. San José: Ministerio de Salud/OPS.

Mézerville, G. (2004) Ejes de salud mental. México: Editorial Trillas

Walsh, F. (2004) Resiliencia familiar. Estrategias para su fortalecimiento. Buenos Aires: Amorrortu.


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